La precisión con que los Reglamentos definen las fórmulas de juramento de los legisladores le otorga al acto una formalidad que se debe cumplir estrictamente, evitando agregados o invocaciones fuera de lugar.
La precisión con que los Reglamentos definen las fórmulas de juramento de los legisladores le otorga al acto una formalidad que se debe cumplir estrictamente, evitando agregados o invocaciones fuera de lugar.