En la disputa por la hegemonía global, las grandes potencias buscan satisfacer sus propios intereses y objetivos estratégicos. El planteo de potencias intrínsecamente “buenas” o “malas” es una estafa intelectual.
En la disputa por la hegemonía global, las grandes potencias buscan satisfacer sus propios intereses y objetivos estratégicos. El planteo de potencias intrínsecamente “buenas” o “malas” es una estafa intelectual.