Entre estructuras inflables monumentales y pabellones de autor, el Hipódromo de San Isidro se transforma en un laboratorio de diseño efímero. Cómo las obras de Marta Minujín, Adamo Faiden y Daniel Basso redefinen el paisaje del festival. Navegación de entradas Conocer a Mario, y quererlo Su hijo murió en un choque en la ruta y tomaron una impactante decisión