Fruto del maniqueísmo, los fanatismos y las políticas sesgadas, suelen condenarse a unos y justificarse o silenciarse a los otros. Hace falta volver a las conductas éticas y ser consecuentes con los principios éticos.
Fruto del maniqueísmo, los fanatismos y las políticas sesgadas, suelen condenarse a unos y justificarse o silenciarse a los otros. Hace falta volver a las conductas éticas y ser consecuentes con los principios éticos.