El Gobierno nunca explicó –y la oposición tampoco lo exigió– la razón por la cual la Argentina debía tener relaciones incondicionales con Estados Unidos e inamistosas con China. Se rompe una tradición de la política exterior.
El Gobierno nunca explicó –y la oposición tampoco lo exigió– la razón por la cual la Argentina debía tener relaciones incondicionales con Estados Unidos e inamistosas con China. Se rompe una tradición de la política exterior.