El lema que guió al emperador Augusto une dos conceptos opuestos como son la rapidez y la prudencia. Una enseñanza milenaria que hoy vuelve a tener sentido en tiempos de ansiedad y decisiones impulsivas. Navegación de entradas Oasis, Lennon y Cobain: cómo una frase de Neil Young cambió la historia del rock Truenos narcos en Río y lluvia de cocaína en Argentina