Ni la burocracia, ni las marchas y contramarchas, ni las trabas de una Justicia a la que cuestionó muchas veces, pero en la que ahora parece volver a confiar para que todos los culpables cumplan su condena, minaron jamás sus fuerzas.
Ni la burocracia, ni las marchas y contramarchas, ni las trabas de una Justicia a la que cuestionó muchas veces, pero en la que ahora parece volver a confiar para que todos los culpables cumplan su condena, minaron jamás sus fuerzas.