El sistema penitenciario brasileño promueve la lectura como vía para acortar condenas y mejorar la reinserción social. Los internos pueden reducir hasta 48 días al año tras completar actividades vinculadas a libros. Navegación de entradas Cumple 350 años la sombrerería que inventó el bombín Un proyecto que redefine los countries de Tigre: vivir frente a una laguna natural