Se trata de Diego Molina, quien fue empleado de la casa de sepelios Pinier, donde se hizo el velatorio del ex futbolista. Vivía en la vivienda usurpada de la calle San Blas al 1900, que hoy fue desalojada tras más de 26 años. Navegación de entradas Los meses dorados de Caputo aceleran la inflación en dólares Habló la joven brasileña insultada por el argentino que quedó detenido por racismo en Río de Janeiro: “Que pague por lo que hizo”